• 3 abril 2020
  • General

Sincronía, mucho más que tempo

Sincronía, mucho más que tempo

Sincronía, mucho más que tempo 883 729 Vega for Change

Analizando la etimología griega de la propia palabra “Sincronía” en su origen, podemos observar que “Syn” proviene de hacer algo a la vez, y “chronos” hace alusión al tiempo. Un claro ejemplo del propio concepto se presencia en una orquesta sinfónica, donde cada nota entra en sincronía con el resto gracias a la conexión existente entre los miembros de la orquesta.

Preparación, esfuerzo, constancia y dedicación son elementos necesarios para conseguir perfeccionar la técnica con la que se realiza una actividad. Si dicha actividad requiere de más de un único individuo para ser realizada, el trabajo en equipo será esencial para su correcta consecución. Los músicos de una sinfonía pueden ser grandes artistas individualmente, sin embargo, sin trabajar en equipo nunca se conseguirá generar una sinfonía de calidad.

La visión y objetivo común entre un grupo de personas es lo que acaba formando un equipo de trabajo. Gracias a ello, se consigue que un conjunto de acciones por separado forme una estructura que solamente tenga sentido al juntar todas las piezas. Es decir, una acción o actividad particular puede estar ejecutada a la perfección, pero si dicha acción no genera valor al resto de las acciones que se ejecutan en conjunto para llegar a una misma meta, no se obtendrán los efectos de la sincronía.

A nivel organizacional, debemos tener en cuenta que una empresa es como una orquesta, donde cada empleado tiene determinadas funciones y la sinergia de las mismas junto con las funciones de los demás trabajadores ayudan a la evolución equilibrada de la organización. Dicha evolución será más sencilla, rápida y coherente si existe sincronía. En el caso de no existir, probablemente las acciones de un trabajador desvíen a la empresa de sus objetivos, o incluso sean contraproducentes en relación a la actividad que puedan estar haciendo otros empleados. El trabajo en equipo forma parte de la partitura, y materializar en sonidos esta última es el principal objetivo de los miembros; al igual que en una organización se materializan los objetivos a través de determinadas acciones.

Para conseguir la sincronía, el líder del equipo juega un papel muy importante, ya que es el encargado de, teniendo la estrategia organizacional clara, trasladarla al resto de la plantilla y conseguir que se armonicen todos los valores de los miembros. El proceso de selección es clave, ya que cuantos más valores y principios – en grandes rasgos, cultura organizacional – compartan los empleados de la empresa, más sencillo será que exista coherencia e interrelación entre sus ideas, opiniones, así como intereses personales y organizacionales; e indirectamente, sincronía.

La comunicación es una gran aliada de la sincronía. Para mantener un grupo de personas en la búsqueda de un objetivo común es necesario que todos sean conscientes de dicho objetivo, por lo que comunicarlo a lo largo del tiempo es fundamental. Dicha comunicación debe ser conducida por el líder.

Continuando con la extrapolación musical, las notas no se tocan, se sienten. Es momento de hablar de las emociones, tan ocultas como importantes a la hora de considerar estos efectos inter-personales encontrados en cualquier situación donde existen personas. La conexión emocional es imprescindible para que la sincronía sea sostenible y se mantenga en el tiempo, debido a que dicha conexión aumenta la empatía y el pensamiento colectivista; lo cual acaba fortaleciendo el equipo de trabajo, que a su vez lucha por el bien común.

En grandes rasgos, la sincronía se consigue formando un equipo de trabajo que comparta principios y valores, además de un objetivo común. Las emociones de los integrantes deben estar en línea con el equipo; y con todo ello se consigue la unidad. Para formar la unidad es necesario transformar los sentimientos individualistas en un colectivismo general que incite a la ayuda entre miembros.

Cuando dicha sincronía se consigue, en la organización hay un nuevo trabajador, no presente, pero que está en todos y cada uno de los miembros que forman parte de la organización. La nueva variable es una ventaja competitiva frente a las demás organizaciones conseguida a través de sinergias organizacionales, ya que propicia una asignación más eficiente de los recursos gracias a la coherencia de la estrategia empresarial. Con ello, la organización se vuelve más ágil frente a los cambios en el entorno.

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